El silecio de los del SOS

En el gobierno potencia mundial de la vida y de las galaxias, las cifras de delitos violentos no muestran signos de disminución. Según los datos de INDEPAZ en el año 2023, se registraron los siguientes eventos: 94 masacres con 303 víctimas, 188 asesinatos de líderes sociales, 45 asesinatos de firmantes del acuerdo de paz. Además, según el informe de la Defensoría del Pueblo, 121.000 personas fueron víctimas de desplazamiento forzado masivo y confinamiento. Estas cifras alarmantes evidencian la incapacidad de este gobierno para garantizar la seguridad de los colombianos.

Con estos datos, es evidente para el país que este gobierno, caracterizado por la improvisación y la falta de análisis y rigor técnico en materia de seguridad, ha generado resultados nefastos. Se observa un deterioro en la seguridad debido a la improvisación relacionada con la llamada paz total, que ha resultado en una impunidad total para los grupos terroristas de ideología comunista y los carteles del narcotráfico.

Es necesario analizar que las masacres, los asesinatos de líderes sociales y de excombatientes firmantes del acuerdo de paz en Colombia, pueden atribuirse a una compleja combinación de factores delictivos, como las economías ilícitas, el control ilegal del territorio por parte de grupos armados organizados, la debilidad institucional por la falta de una política clara de lucha contra el narcotráfico y los grupos armados organizados, la impunidad y la persistente violencia, así como el incumplimiento de los compromisos por parte del ELN y las FARC.

El efecto de la combinación de estos factores genera una situación compleja que dificulta la disminución de la violencia en Colombia. Para avanzar hacia una paz duradera, se requieren esfuerzos continuos para abordar las causas profundas del conflicto, fortalecer la presencia de las instituciones estatales, ejecutar una estrategia efectiva de seguridad además de promover el desarrollo económico y social en las áreas afectadas por la violencia.

Por otra parte, surge una preocupación y es por el silencio de todos aquellos políticos, actores y bodegueros prepagos de las redes sociales que se rasgaban las vestiduras denunciando todos estos delitos durante la campaña para la elección presidencial. Ahora, brillan por su silencio en los medios de comunicación y redes sociales donde eran tan activos denunciando estos crímenes. Surgen las preguntas: ¿Qué ha pasado con todos estos activistas del SOS?, ¿Acaso solo utilizaban las denuncias de estos crímenes con fines políticos?

En última instancia, los colombianos debemos rechazar cualquier intento de politizar la violencia y unirnos en un esfuerzo colectivo por construir un país donde la paz y la seguridad sean una realidad para todos sus habitantes. La tarea es compleja, pero la esperanza y la determinación de un pueblo resilente como el colombiano, pueden abrir el camino hacia un futuro más justo y pacífico para nuestro país.

Publicado por Carlos D Ortiz R

Coronel (veterano) del Ejército Nacional de Colombia Profesional en Ciencias Militares con 30 años de experiencia en seguridad, defensa, liderazgo estratégico, seguridad y gestión de activos críticos. Especialista en planeamiento operacional, administración de recursos y formación de líderes. Consultor en seguridad privada.

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